La innovación es una actitud

Cambiamos o no innovamos

Las empresas están viviendo un cambio de paradigma. Globalización, economías emergentes, nuevas tecnologías y tendencias sociales son algunos de los factores que están modificando el entorno competitivo. Este nuevo escenario se caracteriza principalmente por los cambios. Volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad (VUCA) son los retos presentes con los que hay que vivir.

Gestionar el cambio y la resistencia a él dentro de las organizaciones, así cómo implantar una cultura que los abrace, es uno de los mayores retos que las organizaciones deben afrontar. Cambiar para evolucionar, sobrevivir, adaptarse y ser más flexibles es fundamental en un futuro ya presente.

El pensamiento creativo es una competencia clave para dar respuesta y desbloquear oportunidades en un mundo cada vez más complejo y volátil. Metodologías usadas a lo largo de décadas como el design thinking o el pensamiento lateral otorgan a las organizaciones la cintura creativa adecuada para identificar caminos que les conduzcan a innovaciones más radicales. Abordar la estrategia de innovación con perspectiva multidimensional, alineando propósito, cultura, marca, productos y servicios con las necesidades reales de las personas será lo más consistente de cara al futuro y esto requiere flexibilidad y adaptación tanto a nivel personal como a nivel corporativo.

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¿Qué es una estrategia de innovación?

De partida es un compromiso para propiciar una mejora y crecimiento en tu organización. Y después, un conjunto estructurado de actividades que apoyen este crecimiento. Son simples, claras y fáciles de entender para que todos estén involucrados. Si todo el mundo tiene el mismo mapa es fácil no perderse y encontrarse en el mismo destino.

Deben poder responder al menos a tres preguntas: ¿Dónde estás ahora? ¿A dónde quieres ir? ¿Cómo vas a llegar?

Por tanto la estrategia trata de decisiones y comportamiento, no solo de intenciones y visiones. Tu estrategia de innovación debe construir y sustentar el puente entre el propósito de tu organización y marca, y entre la misión corporativa de alto nivel y tu equipo. Traduciendo todas esas tácticas, decisiones y comportamientos en un mapa que marque el camino para que las actividades del día a día de tu equipo, generen los resultados de impacto deseados.