El ser humano del futuro

Lo que nos define como personas.

Somos testigos de cómo la innovación tecnológica avanza cambiando la sociedad y nuestras relaciones. Debemos enfocarnos en recuperar el sentido crítico y cuestionar cómo queremos vivir con todos estos cambios. El ser humano del futuro deberá sentirse orgulloso de mantener los valores humanos por encima de los diferentes usos que le demos a la tecnología, lo cual supone debatir la utilidad de todo este desarrollo.

La tecnología puede traernos cosas geniales en muchos sectores, pero quizás esté forzando un modelo estandarizado de una realidad artificialmente predecible en un mundo infinitamente sorprendente. ¿Qué es lo que dejamos fuera? Cualquier cosa que no se puede medir, que es casi todo lo que importa.

Es urgente que recordemos nuestros verdaderos valores como seres humanos y cómo queremos convivir con la tecnología en el futuro en lugar de someternos a la inteligencia creada por unas pocas empresas tecnológicas. Replicamos nuestra inteligencia en la robótica llamándola inteligencia artificial basándonos en hechos que se pueden medir. Sin embargo nuestras vidas se rigen por conexiones con otras personas, por emociones y sentimientos de lo que experimentamos, desarrollándonos espiritualmente. Esto es lo que hace hermosa nuestra vida y nos define como personas y espero no sea jamás copiado por la tecnología.

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Todo lo que hacemos es con y para las personas.

No hay innovación real si ésta no mejora de alguna manera las vidas de las personas. En principio creamos e imaginamos una vida con otras personas y llevamos a cabo las soluciones necesarias para mejorar la de todos los seres que habitan nuestro planeta.

Sin embargo si pensamos en una disrupción que realmente cambie el mundo para los próximos años, debería ser la transformación o revolución personal. ¿Qué sociedad queremos para nosotros y para las generaciones futuras? ¿Cómo nos reconciliamos con la naturaleza y con nosotros mismos? La clave está en cómo queremos navegar en un mundo digital y corporativo, siendo humanos sensibles y emotivos. Tenemos una obligación moral de empezar a conversar sobre nuestro futuro y el papel de la tecnología y las corporaciones en él, porque somos más que inteligencia de datos.