Parece que hablar de marcas, productos o diseño, es algo que solo es posible si tienes conocimiento sobre la materia. Es cierto que las metodologías y novedades sobre estas cuestiones evolucionan muy rápido y tenemos que estar al tanto. Pero entender cómo funcionan las cosas es más fácil de lo que uno imagina. No por ello tiene uno que estar formado en todo, sino más bien ser observador y reflexivo como Victor Küppers. Habilidades humanas, por otro lado, que casi todo el mundo tiene.

Centrémonos primero en algo que en principio conocemos, las personas. Todos nosotros, dependiendo de nuestra edad y preferencias, albergamos un gran abanico de conocimientos. Igualmente que una empresa tiene un capital humano que le permite desarrollar y ofrecer, sus servicios o sus productos.
Y también tenemos unas habilidades, que nos permiten aplicar ese conocimiento de diferente manera. Unos son más habilidosos a la hora de escribir, otros son narradores de historias. Algunos tienen una lógica matemática innata o capacidad espacial o musical inigualable. Pero la mayoría, podemos ser creativos en nuestras vidas y sacar partido a nuestro conocimiento con nuestras habilidades. Estas habilidades inherentes a las personas las tienen en consecuencia, las empresas. Solo hay que gestionarlas y potenciarlas bien desde los departamentos de RRHH para que sean un valor en alza dentro de la compañía.

Cuando en una empresa se quieren dar a conocer sus servicios o productos, lo primero que piensan es en “vestirse” con una sencilla identidad visual corporativa o de marca. El diseño de un logotipo, unos colores, alguna imagen y poco más, de igual manera que una persona se viste y se peina para ir a una fiesta. Aunque en el caso de las empresas muchas veces lo hacen sin saber muy bien a qué fiesta van y para qué. (Ya hablaremos de ello en otro artículo). Luego está el know-How de la compañía. Que es lo que le da la suficiente seguridad para poder hablar con contundencia sobre un campo profesional determinado. Sin olvidarnos de las habilidades que dicha compañía puede tener para usar este conocimiento.

Por tanto, entendiendo esto así, es lógico pensar que Conocimiento + Habilidades = valor. Y no vamos del todo desencaminados. Sin embargo existe una tercera variable, que no todo el mundo reconoce de manera consciente, pero que está ahí, y es la actitud.

Según la RAE actitud tiene dos acepciones:
1. Postura del cuerpo, especialmente cuando expresa un estado de ánimo. Las actitudes de un orador. La actitud agresiva del perro.
2. Disposición de ánimo manifestada de algún modo. Actitud benévola, pacífica, amenaza-dora, de una persona.

Si esto es así, y es una característica de las personas, también la tienen las empresas y las marcas. Sin embargo en muchos casos esta característica tan importante de las personas y que nos diferencia a unos de los otros, no se potencian en los equipos de las empresas. Hablamos de ánimo, de emociones. Y si hay emociones y ánimo hay sentimientos o quizás estos han surgido antes. Este es el “idioma” que las personas hablamos. El de las emociones, el de las sensaciones, los sentimientos y actitudes humanas, integras, auténticas y naturales.

Creemos que las empresas y las marcas, son en esencia un conjunto de personas que ofrecen algo a otras personas. Si esto es así, la actitud y emociones que dichas empresas o marcas, expresan o promueven al ineractuar con las personas, deben ser auténticos, empáticos, honestos e integros. Para que podamos entendernos en el mismo idioma y no desconfiar de ellas. Deben tener una actitud y valores alineados con lo que cuentan y con los de las personas que trabajan en sus equipos.
Una charla muy amena sobre la importancia de la actitud es la de Victor Küppers en el TEDx de Andorra.

Victor Küppers:

“Que nadie llegue jamás a ti sin que al irse se sienta un poco mejor y más feliz”.

Esperamos que os guste y reflexionéis.