REALIDAD

Te levantas. Tu pareja está de viaje de negocios y has dormido solo. No está mal dormir solo de vez en cuando. Uno suele descansar mejor, sobre todo si no tienes hijos y vives en un ático en el que no escuchas ni el canto de un pájaro. Aun así, lo primero que piensas, es que te tocara disfrutar el atasco matutino en solitario y desayunarás solo.

Tras unos nostálgicos segundos, decides ponerte las pilas y ducharte. Entras en el cuarto de baño y parece un centro comercial, los estantes están llenos de marcas. La ducha está llena de productos. Gel, desodorante, suavizante, pasta de dientes… Estas tan familiarizado con ese escenario que ya ni eres consciente. Terminas de ducharte secándote con una toalla de otra marca conocida.

Te diriges a tu vestidor. Es abrumador el listado de marcas que uno concentra en esta parte de la casa. Pero ahora, después de comprar todos esos productos,  solo ves colores y texturas. Te vistes con unas cuantas de ellas, porque conjuntan bien los colores y las texturas, y en algún caso lo eliges porque el diseño te encanta.

Tienes costumbre de desayunar fuera con tú pareja, pero como ella no está, decides hacerlo en casa. Tranquilo y sin prisas. Tienes tiempo. Es tu pareja la que siempre suele ir con la hora justa, así que abres el frigorífico, ¿Y qué encuentras?, más marcas. Pero tú solo ves zumos, leche, mermelada, queso y huevos…no tienes pan. Y casi de manera automática, recuerdas que en la última visita al supermercado no encontraste ese pan de semillas que tanto te gusta. Nunca recuerdas su marca, pero te gusta y no te dio tiempo de ir a otra tienda.

Desayunas, tranquilo, sin prisas pero sin pan de semillas.

Coges las llaves de tu coche. Se encuentran en una cesta sobre un mueble en el hall de tu casa. Si, allí dónde se acumulan sobres de facturas de las compañías que te suministran el agua, la luz, el gas, el seguro de tu coche, notificaciones del banco. Es decir más marcas. Aquellas a las que no tienes mucho aprecio pero sin embargo estas obligado a usar.

Bajas de tu ático al garaje. El parking está repleto de coches, parece que nadie vaya a trabajar. Será que todo el mundo tiene dos coches y uno no lo usan a diario. Como todos los miércoles, sobresale el deportivo amarillo del amante de la chica del quinto. Solo esta ese día en la semana. No sé muy bien por qué. Ella esta soltera, no engaña a nadie, podría venir más veces. Quizás el tipo viaje mucho.

Piensas ¿Por qué amarillo en un deportivo? ¿No tiene suficiente con el diseño y potencia de ese modelo para llamar la atención? Es de la misma marca que el tuyo, sin embargo no puedes con ese color.

Sales del garaje y te vas a trabajar. Esta será otra historia.

REALIDAD VIRTUAL, ¿EL FUTURO?

Te levantas. Tu pareja está de viaje de negocios y has dormido solo. No está mal dormir solo de vez en cuando. Uno suele descansar mejor, sobre todo si no tienes hijos y vives en un ático en el que no escuchas ni el canto de un pájaro.

Tras unos nostálgicos segundos, decides ponerte las pilas y ducharte. Entras en el cuarto de baño y se encienden las luces automáticamente al mismo tiempo que se activa un mensaje en el espejo que hay sobre el lavabo. Un nuevo perfume de tu marca preferida mejorará tu estado de ánimo al levantarte. ¿Cómo podrías olvidar esta marca? Está asociada a una música relajante que siempre se activa cuando te duchas. Haces una llamada antes de meterte en la ducha. Es a tu pareja que se encuentra en un hotel europeo. Tu ducha conecta con la ducha del hotel en el que está hospedada tu chica. No te duchas solo. La ves en un espejo que ocupa toda una pared de la ducha a través de una cámara y ella te ve a ti. Habláis de lo que vais a hacer en el día.

Tu terminas antes y le dices hasta luego, te vas a vestir.

Te diriges a tu vestidor. Una pantalla te recuerda las marcas que más has usado en la última semana, y recibes en móvil sus últimas ofertas. Eres muy consciente de cuáles son tus marcas favoritas.

Hoy no desayunas fuera lo harás en casa. Vas a la cocina y la pantalla de la puerta del frigorífico te recuerda lo que te toca para desayunar. Tu nutricionista revisa datos del ejercicio que haces y lo que comes, mediante la información que tu pulsera inteligente arroja a la nube, y actualiza el menú todas las semanas con los códigos de los alimentos que debes comprar. No tienes pan de semillas y hoy te tocaba comerlo.

Es cierto, no lo encontraste en la última visita al supermercado. Antes de prepararte el desayuno te colocas un casco de realidad virtual y conectas con el supermercado al que sueles ir, da igual la hora, la versión virtual de tu tienda favorita siempre está abierta. Te paseas por el centro comercial, solo hay algún despistado como tú, das los buenos días. ¡Eh! Encuentras tu pan preferido. Lo encargas y lo pagas. Llegará a casa por la tarde.

Desconectas y te dispones a desayunar. Coges tu bandeja y te sientas frente a un monitor en el que ya ves a tu pareja conectada. Disculpa, le dices, estuve comprando pan. Desayunáis juntos y os deseáis buen día.

¡De repente! Recibes en tu móvil un mensaje de tu coche. Te avisa que en la nube tienes una grabación sin descargar. ¡Cierto! Son los puntos a tratar en la reunión que tendrás en media hora. Lo grabaste anoche en tu coche, mientras conducías de vuelta a casa. Te conectas, descubres que la chica del quinto tiene visita. El coche de su amante es de la misma marca que el tuyo y este te invita a vincularlo en el club de fanáticos. Te lo piensas. Antes activas tu coche con la ruta del aeropuerto y la hora a la que tu chica regresa. Tú no necesitarás el coche hoy así que podrá ir a buscar a tu pareja y recogerla del aeropuerto él solo.

Descargas en tu Smartphone la grabación, y la revisas.

En media hora tienes la reunión, así que repasas tus ideas. Te colocas nuevamente tu casco de realidad virtual y te unes a la reunión con tus compañeros de trabajo. Buenos días, ¿Todo bien? Comienzas a trabajar.

REFLEXIÓN

Si alguien lee estas dos historias, podría pensar que la primera narra un día normal de una persona concreta. Eso es lo que alguien podría hacer de manera habitual en un día como hoy. Sin embargo la segunda historia podría ser la misma persona en un escenario futuro.

Bien resulta que ambas opciones pueden ser ya posibles. La tecnología actual lo hace viable. No son inventos de ficción, ya existen. Las marcas se esfuerzan en estar presentes en nuestra cabeza y para ello diseñan experiencias cada día más sorprendentes. La conectividad en el diseño de producto, la domótica en el diseño arquitectónico, la autonomía en el diseño de los vehículos, los datos en la nube y lo que llaman internet de las cosas, todo al servicio del humano.

Intento ser optimista, aunque no lo soy por naturaleza, y no se cómo será el futuro, creo que emocionante. Lo que si se es que este “futuro” ya es presente.

Continuará…

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